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Escritoras brasileiras do século XIX Organização de Zahidé Lupinacci Muzart
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Prefácio |
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Del
vacío y el silencio
Hace ya varios años, en un encuentro de
ABRALIC, celebrado en Caxambu, Minas Gerais, conocí a un grupo
singular. De inteligencia apasionada, estaba formado por profesoras e
investigadoras dedicadas al estudio de las relaciones entre mujer y
literatura. Yo era la única extranjera entre las brasileñas, una
cubana que se asomaba, al
vasto mundo del Brasil; una isleña que se asombraba ante lo que le
parecía un continente. La empatía fue inmediata.
Empezamos a compartir, sin conocernos apenas, proyectos, sueños y utopías.
Después de las sesiones nos encontrábamos en
el refectorio, ante pantagruélicas
mesas, colmadas por
manjares incitantes de nombres y componentes exóticos – dendé,
maracuyá – y adornadas por los sensuales colores de las frutas en
dulce: el rojo de los cascos de guayaba, el amarillo de las tajadas de
mango, el naranja de las
papayas. Luego paseábamos por el parque de famosas aguas medicinales,
alrededor de su glorieta de hierro trenzado, de un verde intenso; nos
adentramos en el mercado donde se ofrecían encajes color marfil,
bordados por manos femeniles; incursionamos en los foyers de antiguos y
encopetados hoteles – testigos de una pasada grandeza –, donde antaño
pernoctaban acaudaladas familias que buscaban en Caxambú, cura para sus
males digestivos. Momentos de intercambio y esparcimiento, sirvieron
para anudar relaciones que han resistido el paso del tiempo. Recuerdo que en aquellas frías colinas, en una de las más cálidas
sesiones, Susana Bornéo Funck, presentó el volumen Trocando Idéias.
Sobre a Mulher e Literatura, del cual era organizadora. Esta obra, fruto
del trabajo colectivo, forma parte de la bibliografía acumulada por ese
grupo de trabajo (GT), y por otras investigadoras, cuyos artículos,
ensayos, estudios biográficos,
antologías, diccionarios y compilaciones, junto a las memorias de sus
sostenidos encuentros, en distintos sitios del país, constituyen un
acerbo sustancial. Ese continuum es antecedente de la obra que hoy tengo
el honor, la alegría y el compromiso de presentar. De nuevo una cubana
asomada y asombrada ante la magnitud
brasileña. Volumen de más de 800 páginas, esta obra se inscribe en la
labor de arqueología literaria, tan propia a la crítica feminista.
Pero no se limita a la acumulación cronológica y numérica
de los textos de 53 autoras, olvidados o mal leídos, sino que
llega a la etapa superior, la de la multiplicación y fructificación en
la cual, el documento pierde la pátina, se desempolva y vivifica al ser
colocado y contextualizado. La obra pertenece igualmente a la tendencia
de una crítica feminista, interesada en el establecimiento de
una tradición literaria escrita por mujeres: una literatura propia.
Pero va más allá de ese propósito pues al mismo tiempo que
contribuye a la historia de la escritura femenina en el Brasil,
participa en la (re)escritura de su historia cultural. La organización del corpus es sabia. Los textos rescatados se
acompañan por una introducción actualizada y una minuciosa bibliografía.
De esta manera, el texto recibe una nueva luz, pues la escritora brasileña
que lo presenta pertenece al siglo XX – ya en el inicio de su último
año –, y lo lee desde una perspectiva múltiple: desde el género, la
historia de las mentalidades y la historia cultural. La información
bibliográfica le da dimensión al texto, lo ubica en el conjunto de la
producción de la escritora decimonónica y de la crítica que de ella
se ha ocupado. Labor múltiple entonces, de análisis y de archivo, de
reflexión e investigación, de historia de la literatura y de historia
de la crítica. Labor que llena lo vacío y elimina al silencio.
El eje del libro es la producción femenina en el Brasil del siglo XIX
pero su espectro es amplio. La selección incluye autoras de distintas
regiones del país (de Bahía a Río Grande del Sur, por ejemplo),
con muestras representativas de prosa periodística, ensayo,
memorias, narrativa y poesía de autoría femenina; de mujeres, que
mayormente ilustradas, buscaban una vía para expresar sus opiniones,
visión del mundo o estados de ánimo. Aún desde la perspectiva del
domus, del espacio privado donde las virtudes de esposa y madre eran
prioritarias, se asoma la inquietud por la superación de la mujer, por
la necesidad tos, revelando sus reticiencias con la autoridad, sus
vacilaciones, sus enojos o dicho en pocas palabras: su discusión con el
poder. Tópicos tan importantes como
el sujeto de la enunciación y su lugar,
el carácter dialógico del texto, su convención o su transgresión,
su ironía, aparecen como aspectos de un análisis formal que
no aleja el texto del nuevo(a) lector(a), más bien lo acerca
porque (se) lo descubre, descodifica y
desmomifica. Sólo así puede y debe emprenderse la labor de
arqueología y así lo han entendido quienes con el instrumento idóneo
leen la piedra, y aquella que ha convocado a esta
expedición, Zahidé Muzart. Miembro incansable del GT
Mujer y Literatura, Muzart es ella misma una investigadora atenta y
sensible, además de una promotora entusiasta. Desde las páginas de
Travessia, la organización de coloquios y finalmente su actual empeño
en la Editorial Mujeres (junto a la no menos incansable Susana Bornéo),
Muzart ha hecho del estudio del siglo XIX en el Brasil más que una
tarea, una devoción. A ella corresponde el impulso para esta obra
ambiciosa y abarcadora. Tanto ella como su troupe
han asimilado las experiencias de una praxis teórica que en el Brasil
cuenta ya con resultados concretos. Los estudios de Rita Schmidt sobre
Clarice Lispector, los de Constancia Lima de Duarte sobre Nissia
Floresta, entre otros no menos significativos permiten hablar, hoy, de
una sólida crítica literaria feminista en el Brasil, la cual junto a
los estudios de literatura comparada, están entre los más destacados
de la América Latina. Esa praxis es el cimiento
sobre el cual se levanta Escritoras Brasileñas Siglo XIX. De ella se ha
derivado el aprendizaje que ha permitido comprender que no basta, como
decía Jean Franco, con construir genealogías de textos por mujeres,
con una visión que se limita al nivel temático, pues la teoría
feminista no es “simplemente el estudio de textos escritos por mujeres
o el estudio de estereotipos de mujeres”, sino que su meta debe
contemplar un cambio del estudio de la literatura de modo sustancial,
“una lectura de la cultura que altere sustancialmente los marcos del
sistema literario y nos dé, al mismo tiempo, nuevos instrumentos de análisis”.
[1] Desde el momento en
que Virgina Woolf, desde su cuarto propio,
alertara sobre las condiciones necesarias para que el talento
creativo de la mujer pudiera surgir, de su reflexión sobre los tópicos
típicos a las novelas
escritas por las mujeres – como resultado del horizonte de visión que
podían entonces alcanzar –, hasta esta última década del siglo XX,
la crítica literaria feminista ha andado un largo trecho. Del feminismo
de la igualdad al feminismo de la diferencia, al feminismo cultural y
hasta el postfeminismo; de la ginocrítica a l´écriture fémenine, de
las escritoras anglo y europeas a las afroamericanas, latinoamericanas y
caribeñas, del canon occidental a su inseminación por la periferia.
La crítica literaria feminista en el Brasil forma parte de esa
historia, por derecho propio. Su visión y (re)visión del lugar de la
escritora en la historia cultural del Brasil, de su lucha por acceder a
la voz, a partir de sus estrategias discursivas y su diálogo con la
autoridad y el poder, son una contribución al desarrollo de la teoría
y la praxis literaria feminista en general. Parte de la historia
occidental y de la historia de América Latina, en el Brasil se cumplen
ciertas regularidades en cuanto a los paradigmas culturales,
expectativas de roles de género
y relaciones con la autoridad. Pero la literatura del país tiene su
especificidad y dentro de ella, la escritura de la(s) mujer(es), la
suya. A la fundación de ese universo nos asoma esta obra, que rellena
el vacío y hace hablar al silencio.
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